Solo es ser auténtico
Una anécdota sobre la sencillez, la fe y el descubrimiento de lo esencial
Enseñanza Viviente
Memoria personal
Desde esta nueva salida del Ashram, pareciera que la vida me premia. Volví hace unos años buscando el recuerdo de mis abuelos y de mi familia misma, pero me encontré con historias tan distantes de aquella con la que crecí. Como si el tiempo hubiera guardado algo para mí, algo que aún no estaba listo para recibir.
Por azares del destino —esa fuerza invisible que organiza las coincidencias con una precisión asombrosa— en esta etapa es cuando llegan a mi vida grabaciones, textos, videos y, más aún, personas que lo conocieron y vivieron. La vida me está dando la oportunidad de conocer, de verdad, a ese hombre que tanto admiro.
La vida me está dando la oportunidad de conocer a ese hombre que tanto admiro.
Los carretes que esperaban
Hace ya algunos días le pedí a mi padre que me mostrara las películas que conserva de mi abuelo. Son algunos carretes viejos, guardados con ese cuidado silencioso que tienen las cosas que importan de verdad. Cual fue mi sorpresa al verlos: estaban perfectamente conservados, producidos en película de cine de verdad.
Ya digitalizamos el primero. Más grande aún fue mi sorpresa cuando el laboratorio me indicó que la película contenía una pista de audio. Me preguntaron con esa calma de quien ya sabe la respuesta: ¿quería el audio original también? Por supuesto que sí.
La Ceremonia Cósmica
Hace apenas unos días recibí el material original ya en formato digital. Por primera vez pude ver a detalle esa parte tan íntima de él: su "Ceremonia Cósmica", o "Misa de la Nueva Era" como él la llamaba.
Luego de horas de procesamiento, el poder verlo de cerca, con el detalle que ahora permite la tecnología, es tan gratificante. Hay algo sagrado en poder mirar a los ojos a alguien que ya no está, a través del tiempo.
El gran misterio
Ayer por la mañana, luego de comenzar a procesar el audio, la vida me permitió escuchar uno de sus "GRANDES MISTERIOS" —como él los llamaba, con esa risa cómplice que debió tener.
En la pista de audio, a muy bajo volumen, encontré esa parte aún más íntima: el diálogo que él sostenía consigo mismo, con la vida, con la divinidad, con "El Padre", como él decía.
De esa parte interna e íntima, muchas historias fabulosas hay al respecto. Se cuenta que utilizaba lenguas muertas, algunas invocaciones, relatos tan increíbles que en algún punto me hacían dudar. Historias que crecen con el tiempo, que se vuelven leyenda sin querer serlo.
"solo es lo que te sale de tu corazón para con la divinidad"
La lágrima que no pude contener
Al escucharlo no pude evitar derramar una lágrima. La sencillez de sus palabras. La fe y la devoción del diálogo que él sostiene con eso que está ahí y no podemos ver.
Y cómo iba a ser distinto, si ese hombre era tan simple, tan sencillo, siempre con la convicción de que servía a los demás y agradecido con la vida misma. No había artificio, no había actuación. Solo él, en voz baja, hablando con lo invisible como quien habla con un viejo amigo.

La grandeza verdadera no necesita demostración. Vive en lo cotidiano, en lo íntimo, en lo que nadie más escucha.
La llamada al padre
Al final no aguanté las ganas de llamar a mi padre. Creo que no lo dejé desayunar en paz, de la emoción de contarle mi gran descubrimiento. Así soy cuando algo me mueve por dentro: no puedo guardarlo.
Aunque él parece que siempre ya lo sabe. Quizás sea porque es hijo de quien es, jajaja. Yo lleno de emoción contándole:
"Papá, papá, en la pista viene la parte interna de su ceremonia y es como decía mi abuelita: solo es lo que te sale de tu corazón para con la divinidad."
A lo que él asiente la cabeza, deja ver una sonrisita entre burlona, respira profundo y solo dice: ¡ahhh! —ese ademán tan Estrada, que creo lo tenemos toda la familia, jaja.
Lo que dijo mi padre
Solo me dijo, con esa calma que tienen los que han vivido mucho y entendido más:
"ese es un gran MAGO, el que lo único que necesita es ser auténtico."
Sencillez
No había adornos, no había performance. Solo una voz en voz baja, hablando con lo sagrado desde el corazón más simple.
Fe auténtica
La devoción que encontré en ese audio no era la de un maestro mostrando su poder, sino la de un hombre entregado en silencio.
Grandeza invisible
Entre más conozco a este hombre, más me maravillo de su grandeza. Una grandeza que no se proclama, que simplemente es.
Enseñanza Viviente
Entre más conozco a este hombre, más me maravillo de su grandeza. Y me pregunto cuántas grandezas así están guardadas en carretes viejos, en voces a bajo volumen, en la sonrisa cómplice de un padre un domingo en la mañana.
La memoria no muere. Solo espera a que alguien tenga la paciencia de buscarla, digitalizarla, escucharla con el corazón abierto.
Ese es el verdadero misterio: que lo más profundo siempre fue lo más sencillo.
Enseñanza Viviente
Memoria familiar
Autenticidad